sábado, 11 de noviembre de 2017

CANARIAS, DESTINO DE JUDEOCONVERSOS Y PUNTO DE PARTIDA A AMÉRICA



CANARIAS, DESTINO DE JUDEOCONVERSOS Y PUNTO DE PARTIDA A AMÉRICA



Fernando González del Campo Román
Licenciado en Historia y genealogista profesional



Cuando Cristóbal Colón hizo escala en las Islas Canarias en septiembre de 1492 en su primer viaje a las Indias, concretamente en La Gomera y Gran Canaria, todavía la Corona de Castilla no había terminado la conquista de todas las islas. El gobernador Alonso Fernández de Lugo estaba preparando la conquista de La Palma, y ni siquiera se había acordado la de Tenerife, que concluiría en 1496. De hecho, en la misma España, hacía pocos meses, el 2 de enero de 1492, que se había rendido Granada, el último reducto musulmán, y menos hacía aún -entre mayo y agosto- de la expulsión de los judíos que no se convirtieron al Cristianismo. A pues, el comienzo del descubrimiento  de  América,  el  12  de  octubre,  ocurrió  en  el  mismo  año  que  el  final  de  la Reconquista a los moros y la expulsión de los judíos de España. Un año clave para nuestro país, en términos poticos, militares y religiosos, y en especial para los judíos, e importante también para las Islas Canarias en particular, para América y hasta Europa en general. Nada sería igual en estos dos continentes a partir de esta fecha, y para todo el mundo a más largo plazo.

Judeoconversos y criptojudíos.
Para los judíos en concreto, que ya desde el siglo XIV venían sufriendo en España una persecución creciente, supuso la desaparición como tales de nuestro país después de más de 1.500 años de presencia en su territorio. Al menos 50.000 judíos permanecieron fieles a su religión y se establecieron en Portugal, el norte de África, Oriente Próximo, el Imperio Turco, los Estados Pontificios... Son los sefardíes. Pero muchos más, entre unos 200.000 y 300.000 commáximo,  se  quedaron  en  España  y  se  bautizaron,  forzados  en  smayoría  por  las circunstancias (por eso la historiografía judía les llama los Anusim, los forzados). Algunos de ellos siguieron practicando el Judaísmo en secreto -de aquí que se les llame criptojudíos-, y su mero aumentó en toda la Península Ibérica en el siglo XVI, después de que los judíos de Portugal fueran obligados también, en 1497, a convertirse o exiliarse -casi todos fueron obligados a bautizarse-; y más aún desde que se estableció la Inquisición asimismo en este país, en 1536. Sin embargo, la persecución   que   l Inquisición   española   hizo   de   los   judaizantes   reduj su   mero considerablemente, aunque siguieron existiendo, en cantidad ciertamente cada vez menor, quizás incluso hasta después de desaparecer esa institución religiosa en 1834.
Ilustración 1: Segunda página del Decreto de expulsión de los judíos de España en 1492


Canarias, destino de judeoconversos. 

Es en este contexto donde las Islas Canarias aparecen como lugar de destino de judeoconversos, especialmente de judaizantes, aunque también de descendientes de judíos que vivían ya como cristianos, tanto españoles como portugueses (recordemos que entr1580 y 1640, Portugal y España compartieron el mismo rey, y el movimiento de personas entre ambos países fue entonces mucho mayor). A todos estos conversos, la emigración, además de las ventajas que podía ofrecer a cualquier persona, daba la oportunidad de comenzar una nueva vida lejos de los lugares donde muchos de sus vecinos sabían que eran cristianos nuevos, e incluso que ellos, o sus padres o abuelos, habían judaizado y sido condenados por la Inquisición. No es que en las Islas Afortunadas no existiese esta institución, pero aunque ya en 1505 se creó en ellas un Tribunal del Santo Oficio -antes dependían del de Sevilla-, cuya sede estaba en Las Palmas de Gran Canaria, fuera de la Península Ibérica la Inquisición no tenía tanta fuerza ni actuaba con tanto rigor, lo cual no quiere decir que no hubiera también períodos de mayor actividad y autos de fe donde se proclamaban las sentencias, se ejecutaba a los condenados por herejía a la hoguera, se reconciliaba con la Iglesia a reos arrepentidos, etc. Pero en Canarias, que entonces era una sociedad de frontera, era  mucho  más  fácil enterrar  el pasado  converso  si se  vivía  como  un  cristiano  más,  o  pasar desapercibido si se judaizaba discretamente, de puertas para adentro.



Emigración a América.

Sin embargo, como en el caso de otros muchos isleños, entre los descendientes de estos cristianos nuevos, fuesen o no marranos -o sea, criptojudíos-, hubo muchos que escogieron también emigrar, y en su mayoría fueron a la América española, destino de la principal ruta marítima que, pasando por las Canarias, para de Sevilla o Cádiz. También allí el poder de la Inquisición era notablemente menor que en Portugal y en España. Baste decir que, en un territorio inmenso, lo había tres tribunales del Santo Oficio: los de Lima (Perú) y México, que fueron creados en 1579, y el de Cartagena de Indias (Colombia), instaurado en 1610. Además, para los judeoconversos canarios el viaje desde las islas era más fácil que para los peninsulares, pues desde 1511 una simple autorización del capitán del barco permitía a los residentes en Canarias embarcar para las Indias. En cambio, al menos como norma general, zarpar desde el puerto de Sevilla exigía superar una prueba de limpieza de sangre ante la Casa de la Contratación, institución que controlaba la navegación a América, que demostrase no descender de judíos, moros ni herejes en general. No obstante, esta prueba era una presentación de testigos que no pocas veces mentían, cuando no eran ellos mismos de origen judío. Otro de los medios que se usaba para eludir estas pruebas era, precisamente, decir que el destino del viaje era Canarias, aunque en realidad iban a América. Así lo recordaba el Rey de España en 1546 a la Casa de Contratación, cuando al encarecer a sus oficiales que vigilasen especialmente quiénes viajaban a estas islas, afirmaba que "so color de decir que van a Canarias se pasan a las Indias"[1].

Además, hay que considerar que hubo una considerable emigración clandestina, sin licencia de pasajeros, que se calcula entre el 15 y el 20% del total de personas que viajaron a las Indias mientras duró el monopolio de la Casa de Contratación (entre 1503 y 1765 aproximadamente). Para poblar los territorios descubiertos hacía falta mucha gente, y a menudo se hacía la vista gorda. Ese mismo año de 1511, la Corona ordenó a los oficiales de Sevilla que no fuesen estrictos al examinar a quienes querían pasar a América, pues “a causa de los grandes requisitos que se les piden muchos dejan de pasar, existiendo gran necesidad de ellos en las colonias”. De hecho, entre 1528 y 1531 se llegó a dar un permiso casi general para emigrar a las Indias, aunque debido a que la justificación de su conquista se basaba en la cristianización de los nativos, la prohibición de que conversos y los perseguidos por la Inquisición pasasen al Nuevo Mundo era tajante. lo hubo una excepción

teórica, que empezó también en 1511 y duró en la práctica, al menos, hasta 1518, cuando el Rey advirtió que se estaba infringiendo: los conversos, y en general quienes podían ser investigados por la Inquisición, podrían permanecer dos años allí, siempre que no desempeñasen oficios -en el sentido de cargos públicos- ni tuviesen encomiendas de indios. Pero como dice el historiador Esteban Mira, la realidad de la emigración de este grupo marginado fue, como veremos, bien distinta.


Ilustración 3: Galeón del siglXVI, por Pieter Brueghel




Canarias, destino de judeoconversos.
 Vamos a tratar de las Islas Canarias, primero como lugar de destino de conversos del Judaísmo, y después como lugar de paso de los mismos a América. Comienzo por recordar que la familia judía que menciona el historiador Lucien Wolf en Tenerife antes de 1492, en realidad vivía en Andalucía. Los criptojudíos canarios, que periódicamente serían acusados de judaizar ante la Inquisición a lo largo del siglo XVI, a principios del mismo vivían sobre todo en las islas de Tenerife y La Palma, aunque también los había en otras partes del archipiélago, especialmente en Gran Canaria, pero parece que a la sociedad de esta isla, donde el Tribunal de la Inquisición canaria tenía su sede, no le interesaba delatar a sus convecinos marranos, quizás porque, de hacerlo, se arruinaría el comercio con Europa y América del que se beneficiaban todos. Había conversos de judíos en casi todos los oficios y clases sociales, la mayoría procedían de Andalucía, muchos participaron en la conquista de Canarias y bastantes fueron propietarios y comerciantes. Al principio, como suele pasar en la primera generación de inmigrantes, se soan casar entre sí, y en el siglo XVII, cuando llegaron los criptojudíos portugueses, algunos de ellos llegaron a desempeñar cargos importantes, como Duarte Enriques Alvares, quien fue administrador de las rentas reales en las islas entre 1641 y 1652. El citado Lucien Wolf, quien estudió los documentos de la Inquisición canaria que había en Inglaterra -la Colección Bute-, porque descubrió que la comunidad judía de Londres fue fundada en buena por judíos canarios en 1655 -también lo fue la de Dubn hacia 1660-, escribió que los criptojudíos canarios debieron de ser unas 400 personas[2], aunque éste debe de ser, más bien, el número de quienes aparecen mencionados en los documentos de la Inquisición canaria que él estudió.

Si bien  muchas  veces  las  acusaciones,  aun  siendo  graves,  se acabaron  archivando  por diversas razones -por ejemplo la causa contra Luis Álvarez, rabino de Las Palmas-, en otros casos se procesó a los sospechosos, verbigracia a Gonzalo de Burgos, de la misma ciudad, en 1502. E1520 los criptojudíos de Canarias tenían rabino y sinagoga, carnicería propia y cementerio, y guardaban la Ley de Moisés. No obstante, la peste y la hambruna que sacudieron el archipiélago a partir de 1523 permitieron que el inquisidor de las islas presentase la tolerancia con los criptojudíos como la causa de aquéllas, y una serie de acusaciones culmi en dos autos de fe en 1526, que acabó con su presencia en Canarias: seis cristianos nuevos fueron quemados en la hoguera, ente ellos el rabino Álvaro González -oriundo de Portugal-, cuatro fueron reconciliados con la Iglesia, y otro, penitenciado. Los marranos de Canarias que sobrevivieron, como fueron haciendo en general los de España y Portugal en esos os, se integraron -la mayoría de las veces para siempre- en la sociedad cristiana o bien emigraron: al norte de África, la isla de Madeira, los Países Bajos -sobre todo a Amberes y Bruselas-, Londres, América, Israel... A ese deseo de integración responden las numerosas falsificaciones de las pruebas de limpieza de sangre que hicieron para acceder a cargos públicos, que algunas veces serían causa de procesos ante la Inquisición canaria.

Luis Alberto Anaya, uno de los mejores conocedores de los documentos de la Inquisición canaria, considera que los descendientes de judíos en Canarias sumaban en el siglo XVI más o menos un 10% de su población[3]. Para su estudio, la mejor fuente son dichos documentos, sobre todo las 179 cajas del Archivo de la Inquisición de Canarias que se conservan en el Museo Canario en Las Palmas de Gran Canaria, el cual custodia también los 75 volúmenes de la llamada Colección del Marqués de Bute. Entre ellos, destacan las testificaciones de 1493, las deposiciones de 1499 y las  demás  testificaciones que se fueron  sucediendo,  aunque de forma irregular,  a partir  de la creación del Tribunal canario en 1505. Están, además los dos Libros de Genealogías, escritos haci1525-1529, que reúnen las declaraciones de los judeoconversos de seis de las Islas Canarias sobre su origen, profesión, su familia y antepasados, las penas que se les hubiere impuesto... Hay también libros de Votos, de la Cárcel, un Índice general de todas las personas quemadas, reconciliadas y penitenciadas, absueltas y cuyas causas fueron suspensas, la Memoria de los sambenitos de 1603, Libros de Cartas -a las que se unen las que se conservan (1547-1816) en el Archivo Histórico Nacional de España-, etc. Hay que decir que el archivo de la Inquisición de Canarias es sin duda el mejor conservado, con diferencia, de toda España, ya que la inmensa mayoría de los archivos de los demás tribunales de distrito fueron destruidos.
 
Ilustración 4: Marranos. Ceremonia secreta en España, por Moshe Maimon (1893)

  

En la página web del citado Archivo del Museo Canario, situado en el barrio de Vegueta de

Las  Palmas,  además  de  una  somera  descripción  de  sus  fondos,  se  puede  acceder 

a  sendoinventarios en pdf del fondo de la Inquisición de Canarias y de la Colección Bute, así como a una base de datos del Archivo de la Inquisición, donde si en "Descriptor materia" escogemos Judaísmo, obtenemos 137 resultados. Esto se debe a que, además de los procesos, hay muchos libros de testificaciones[4].  En  el Archivo  Histórico  Nacional,  además  de  las  cartas  citadas,  hay  también documentos de interés sobre la Inquisición de Canarias en su relación con el Consejo de la Suprema Inquisición de España, como las visitas de inspección y las relaciones de causas (1548-1691), que daban cuenta del estado de los procesos.

En el siglo XVII, a raíz del tratado de paz entre España e Inglaterra en 1604, la firma de una tregua de doce años entre españoles y holandeses en 1609 y el recrudecimiento de la persecución contra los marranos en Portugal entre 1612 y 1630, las circunstancias cambiaron y algunos criptojudíos portugueses y franceses, incluso judíos de Ámsterdam y Londres -todos ellos de origen hispanoluso-, se establecieron en las Afortunadas, especialmente en Tenerife y La Palma -y es de suponer que de nuevo en Gran Canaria- como fruto de sus actividades comerciales, sobre todo con vino y azúcar, y para ejercer el arrendamiento de las rentas reales (especialmente el de las aduanas, que facillitaba el contrabando con América): Diego y Andrés Suárez, de Lisboa; el expresado Duarte Henríquez Álvarez, Diego Pereira de Castro, Juan de Teixeira... Los procesos contra algunos de ellos nos muestran que, además de en Portugal y España, a menudo tenían parientes en Francia, Holanda, Londres, Brasil..., que formaban parte de su red comercial[5].

Además, el rey de España había dado permiso a los conversos portugueses en 1622 para establecerse en Castilla, a fin especialmente de atraer a los hombres de negocios, y lo dio de nuevo en 1640 a quienes le apoyaron durante la Guerra de Separación de Portugal. Con todo, una nueva persecución inquisitorial acabaría también con esta segunda presencia de los anusim en Canarias[6]: en La Orotava, por ejemplo, Diego Rodríguez Arias, natural de Andalucía, es procesado en 1653; el mencionado Duarte Henríquez Álvarez, residente en Londres, es denunciado por uno de sus hijos en 
1658; Gaspar Perera, nacido en Francia, es condenado en 1663...[7]. El expresado historiador judíLucien Wolf opinó, no sin cierta exageración, que estos descendientes de conversos ya no eran judíos tan "puros" como los de la primera comunidad canaria, pues ellos mismos y sus ascendientes se habían tenido que casar a menudo con cristianos viejos. Es por esto que en la documentación inquisitorial, cuando se describen sus circunstancias étnicas, aparecen expresiones como medio cristiano nuevo, tres cuartos de cristiano nuevo, etc.

Emigración canaria a Arica en la Edad Moderna.
Pasemos ahora a comentar los principales destinos de la emigración de Canarias a las Indias desde finales del siglo XV a principios del XIX. ¿Fueron los mismos que los de los conversos canarios? Es de suponer que, grosso modo, en general siguieron las mismas rutas migratorias que los demás habitantes de las Islas Afortunadas. No obstante, faltan aún muchos estudios genealógicos que lo demuestren, tan lo tenemos algunos indicios.

Siglo XVI.
En esta centuria, algunos vecinos de Canarias se establecieron en las Islas Antillas, sobre todo en Santo Domingo (en la actual República Dominicana) y La Habana (Cuba), aunque participaron también en expediciones al continente, por ejemplo al Río de la Plata y Colombia. Además, desde el inicio de la conquista, los canarios tenían permiso para comerciar con las nuevas tierras descubiertas. En seguida se advierte la presencia de conversos en ellas. En 1510, el obispo de Cuba lamenta la llegada de barcos de España que traen también a "cristianos nuevos" que judaizaban[8]. Y en 1517, frailes jerónimos avisan por carta desde América al Cardenal Cisneros, inquisidor general y gobernador de Castilla: "acá se dice que hay muchos confesos y herejes que vienen huyendo de la Inquisición, y hemos sido informados que hiciésemos de ellos información a vuestra Reverendísima Señoría...". En 1526, por ejemplo, se abre un proceso en la isla Española -hoy República Dominicana y Haití- contra varios conversos que trabajaban allí como escribanos y procuradores, porque, como hemos dicho, les estaba prohibido el ejercicio de cargos públicos. Y no eran los únicos que había en América, pues "asimismo -decían- han pasado a estas partes otras personas a quien toca la dicha prohibición y usan de oficios públicos y reales de que no pueden usar"[9]. También la prohibición de tener encomiendas de indios -se consideraba que un converso no era la persona más adecuada para velar por la vida cristiana de sus trabajadores- era infringida. En 1539, por ejemplo, se procesó en Castilla del Oro -hoy Panamá- a Alonso Rubuelo, hijo de judío reconciliado y vecino de Santa Olalla (Huelva), por poseer una encomienda.
 
Ilustración 5: Auto de fe en San Bartolomé Otzolotepec (México, 1716)


  

Siglo XVII.
En esta época, después de la separación de Portugal de la Monarquia Hispánica en  
1640 y la interrupción por tanto del comercio de Canarias con Brasil, a los destinos migratorios de Santo Domingo -desde que en 1684 se funda San Carlos de Tenerife- y la isla de Cuba -donde los canarios se dedican sobre todo a cultivar tabaco y al comercio al por menor- se suma Venezuela, en especial desde 1670 aproximadamente, como objetivo de familias enteras de agricultores y comerciantes, en especial de cacao en el centro del país, y hasta que apareció la competencia de la Compañía Guipuzcoana de Caracas, establecida en 1728. A finales del XVIII, gracias al cultivo del café renació la emigración canaria a Venezuela, esta vez al interior de la colonia. Y en menor medida aumentaron también los emigrantes a Puerto Rico, donde a finales del XVII veinte familias canarias habían poblado Río Piedras. Ya en 1506, el obispo de Puerto Rico se quejaba de los muchos mercaderes, "sobre todo judíos", que llegaban a su jurisdicción en barcos portugueses[10]. E1693, varias familias canarias fundaron en Cuba la ciudad de Matanzas, entre ellas la de Miguel Alfonso  de Armas  y  Domingo Alfonso  de Armas,  quienes  fueron  elegidos  el  año  siguiente, respectivamente, alcalde de segundo voto y regidor en el primer cabildo que celebró la ciudad[11].

Gracias a unas cartas que la Inquisición intervino en 1652 al dominico canario Juan Afonso de Armas, natural de La Laguna y probable pariente de los anteriores -quien carente de vocación se hizo soldado y se hacía pasar por hijo del rico converso portugués Tomás Pereira de Castro, arrendador de las rentas reales en Canarias y hacendado vitivinícola-, sabemos por ejemplo que un converso llamado Duarte Castaño -quien había sido reconciliado en México en 1649- tuvo un hermano, Luis de Melo, residente en Caracas (Venezuela), de cuya viuda, Guiomar Henríquez, intentaba cobrar una deuda de 600 pesos. Como no se la pagaba, la amenazaba con denunciarla, suponemos que de judaizar, a ella y a otros "muchos de esa tierra". Las denuncias irían dirigidas al obispo de Caracas, al comisario de Cartagena de Indias o la Inquisición de México[12]. Asimismo, según una carta enviada en 1653 por el tribunal canario al Comsejo de la Suprema Inquisición en Madrid, otro converso portugués, Gonzalo Rodríguez Váez, vecino de La Orotava (Tenerife), tenía un pariente en México, Simón Váez Sevilla, que había sido detenido con toda su familia por judaizar.

Siglo  XVIII.
 En  este  periodo  segui la  emigración  de  canarios  a  Cuba,  especialmente  la provincia de La Habana y la zona central de la isla, a Santo Domingo -familias jóvenes a Puerto Plata, Montecristi,  Samaná...-  y a  Puerto Rico,  donde fundaron  al menos  diecinueve localidades, entre las que destacan Toa Baja, en 1745, y Toa Alta, en 1751. De mis propias investigaciones tengo un ejemplo de canarios que se establecen en la provincia de La Habana hacia 1710 y, como prueban los citados Libros de Genealogías -en concreto el volumen II-, descienden de judeoconversos por alguna de sus neas: Juan Pérez y su esposa D María de Medina, nacidos en La Laguna (Tenerife) hacia 1680, tuvieron al menos siete hijos, de los que al menos uno, Joaquín Pérez de Medina, fue bautizado ya en Guanabacoa (La Habana) el 22 de marzo de 1716[13]. María de Medina fue hija de D. Pedro de Medina Villavicencio y D.ª Catalina García Esteves, nacidos hacia 1650 y vecinos de LLaguna, y éste Pedro fue nieto paterno de Juan Pérez de Medina y su mujer Juana Gaspara de los Reyes, quienes se casaron en la parroquia de La Concepción de La Laguna en 1613.

 
Ilustración 6: Libro 2.º de Genealogías de la Inquisición de Canarias




Pues bien, Juan Pérez de Medina, por parte de su madre Magdalena Núñez de Villavicencio, era nieto de Pedro Núñez de Villavicencio y Catalina Hernández de Sosa, quienes contrajeron matrimonio en la misma parroquia en 1552, y bisnieto de los cristianos nuevos de judío Alonso Núñez y Ana Sánchez -nieta materna a su vez de un converso penitenciado-, nacidos en Andalucía (ella en Moguer) entre 1480 y 1485. Alonso y su hermano el bachiller Nuño Núñez, natural de Sevilla, también cristiano nuevo, llegaron a Tenerife antes de 1506 y recibieron varias propiedades en la isla. Ambos eran hijos de los asimismo cristianos nuevos Pedro Núñez, alias Gutiérrez, sastre nacido  en  Sevilla  hacia  1450,  e  Inés  López,  también  sevillana,  condenada  por  judaizar  y reconciliada por la Inquisición de Sevilla en 1506. En el Archivo de la Inquisición de Canarias, en el Libro 2.º de Genealogías de la Inquisición de las islas (signatura CLII-2), se conserva un resumen del proceso que se siguió contra ella en 1505-1506, inserto en la genealogía del citado Nuño Núñez que éste presentó en 1529 (en el fol. 189, 5 folios en realidad). La de su hermano Alonso Núñez está en el fol. 190 y la de la esposa de éste, Ána Sánchez, en el fol. 213. Todos los cristianos nuevos de las Afortunadas fueron obligados en esos años a registrar su genealogía, bajo amenaza de graves penas.

El padre de Nuño, Pedro Núñez, era hijo del asimismo sastre Gerónimo Sánchez, alias Nuño Gutiérrez -quizás cambiara de nombres debido a la persecución religiosa-, y de Mencía Gutiérrez, cristianos nuevos nacidos hacia 1425 y fallecidos en Sevilla después de 1475. Por su parte, su esposa Inés López tuvo por progenitores a Juan de Dios, corredor de lonja y de ribera fallecido hacia 1455, e Isabel González, fallecida hacia 1471, también cristianos nuevos que vivieron en Sevilla. Dado que estas cuatro últimas personas tuvieron nombres cristianos y murieron probablemente todas ellas antes de la expulsión de los judíos en 1492, es de suponer que fueron de los que se convirtieron a lo largo del siglo XV, si es que no fueron hijos a su vez de conversos supervivientes de la matanza de judíos de 1391.

Además, en el siglo XVIII, en el sur de lo que hoy es Estados Unidos, en territorios que entonces eran de España los canarios participaron en la población de La Florida, Texas -donde fundaron San Antonio en 1731- y Luisiana (poblaciones de San Bernardo, Valenzuela, etc.). Y en el sur de América, en el actual Uruguay, a principios del mismo siglo cincuenta y cinco familias canarias serán la base del actual Montevideo, ciudad que volvería a recibir muchos canarios a partir de inicios del XIX. Hasta entonces, la emigración canaria había sido sobre todo de familias enteras, pero la liberalización del comercio de esclavos en América en 1789 y su introducción masiva en las plantaciones de azúcar de Cuba hizo que se limitase cada vez más a varones. No obstante, en el siglo XIX el éxodo a Cuba, Puerto Rico y Venezuela siguió a buen ritmo, aunque esta emigración y la del Novecientos exceden ya los mites de esta conferencia[14]. Es de esperar que el progreso de las investigaciones genealógicas sobre familias americanas de origen canario i revelando los orígenes judeoconversos de una parte de los antepasados de muchas de ellas. Incluso hay algunas zonas de la antigua América  española  y  portuguesa  -Texas,  Nuevo  León  en  México,  Cuba,  Puerto  Rico, Colombia, Brasil...- donde están apareciendo descendientes de criptojudíos que todavía conservan alguna costumbre de origen hebreo, y algunos de ellos se convierten incluso al Judaísmo.

Ilustración 7: Índice del primer Libro de Relajados de la Inquisición de Canarias



BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA


Acosta González, A.: "La Inquisición de Canarias durante el siglo XVI (Una aproximación estadística)", en Anuario de Estudios Atlánticos, 32. Madrid-Las Palmas de Gran Canaria : Cabildo Insular de Gran Canaria, 1986.

Anaya Hernández, Luis Alberto: "Testificaciones y procesos inquisitoriales contra los judeoconversos de Lanzarote y Fuerteventura", en III Jornadas de Estudios sobre Lanzarote y Fuerteventura, Puerto del Rosario : Cabildos Insulares de Lanzarote y Fuerteventura, 1987.

Betancor Pérez, Fernando: El Archivo del Santo Oficio canario”, en El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Canarias. V Centenario de su creación, pp. 137-163. Cabildo Insular de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2006.

El Museo Canario: "Reportaje sobre el Libro de relajados. La pieza del mes de El Museo Canario. primer libro de relajados" (primeras décadas del siglo XVI), en Revista 7iM - Periodismo ultraperiférico, Abril de 2017, disponible en  https://www.revista7im.com/2017/04/reportajes/libro- de-relajados-museo-canario/.

Fajardo Spínola, Francisco T.: Las víctimas del Santo Oficio. Tres siglos de actividad de la Inquisición de Canarias; Gobierno de Canarias, Consejería de educación, Cultura y Deportes, Las Palmas de Gran Canaria, 2003.

Fajardo Spínola, Francisco T.: "Portugueses en Canarias en el siglo XVII: una relación de 1626", en Morales Padrón, Francisco (coord.): XV Coloquio de historia canario-americana, 2004, pp. 310-320.


Millares Torres, Agusn: Historia de la Inquisición en las Islas Canarias, San Cristóbal de LLaguna : Benchomo, 1981 (reimpresión).


Rodríguez de Castro, Rafael: "Familias judías en el señorío de Agüimes durante la primera mitad del siglo XVI", ponencia presentada en el I Encuentro de Genealogía Gran Canaria, celebrado en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria los días 19-21 de noviembre de 2014, y publicada en Ponencias del I Encuentro de Genealogía Gran Canaria, n.º 1 (2015), pp. 18-50, Edit. RSEAPGC y Genealogías Canarias.




[1] Ver Mira Caballos, Esteban: «Mito y realidad de la emigración de conversos a América en el siglo XVI», en Historia de América, Temas de Historia y actualidad, 10-5-2015, consultado en http://estebanmiracaballos.blogia.com/2015/051001-mito-y-realidad-de-la-emigracion-de-conversos-a-america-en-el- siglo-xvi.php. Remite a Mira Caballos, Esteban: Los prohibidos en la emigración a las Indias, 1492-1550, Revista de Historia social y económica de Arica. Alcalá de Henares, nº 12, 1995, pp. 37-53.
[2] En "Jews in the Canary Islands, Being a calendar of Jewish cases extracted from the records of the Canariote Inquisition in the collection of the Marquess of Bute", en Jewish Historical Society, Londres, 1926.
[3] Anaya Hernández, Luis Alberto: Judeoconversos e Inquisición en las Islas Canarias (1402-1605), tesis doctoral, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, 1994, consultada en pdf en https://acceda.ulpgc.es:8443/bitstream/10553/3201/1/545952.pdf . Fue publicada en 1996  en  Las Palmas de Gran Canaria por Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria y el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
[5] Ver Anaya Hernández, Luis Alberto: "Las relaciones de los judeoconversos portugueses de Holanda con los de Canarias y América a través de su correspondencia", en Anuario Americanista Europeo, n.º 4-5 (2006-2007), pp. 239-258.
[6] Un columnista de esefarad.com, Moshé, resume bastante bien la historia de los criptojudíos en Canarias en "Más sobre las islas Canarias",  http://esefarad.com/?p=1539.
[7] Ver el arculo del escritor Gonlez az, Manuel N.: " Judíos en las Islas Canarias, persecución y continuación de la diáspora", en Diario de Lanzarote, 28-4-2008, disponible ehttp://www.tarbutsefarad.com/historia-judia/1346-judios- en-las-islas-canarias-persecucion-y-continuacion-de-la-diaspora.html. Este escritor afirma que desciende de judíos de Gran Canaria del siglo XVII; ver su "Plegaria fúnebre por Manuel Roque Gonlez López" -su padre- en http://www.lavozdelanzarote.com/opinion/colaboradores/plegaria-funebre-manuel-roque-gonzalez-lopez/20090427073051081353.html.
[8] Böhm G. Gütner: “Los <<Portugueses>> en el Nuevo Mundo”, en Cuaderno Judaico, nº 23 pp. 41-65, pág. 44, consultado www.cuadernposjudaicos.uchile.cl/index.php/CJ/article/download/24988/26339
[9] Ver Mira Caballos, Esteban, arculo citado en la nota 1.
[10] Böhm G. Gütner: “Los <<Portugueses>> en el Nuevo Mundo”, en Cuaderno Judaico, nº 23 pp. 41-65, pág. 44, consultado www.cuadernposjudaicos.uchile.cl/index.php/CJ/article/download/24988/26339
[11] Cf. Escalona, Martha Silvia, y Hernández Godoy, Silvia: "El urbanismo temprano en la Matanzas intrarríos (1693-
1840)", en Arquitectura y Urbanismo, vol. XXXII, n.º 1/2011,  pp.  44 y 45; consultado en http://www.redalyc.org/html/3768/376839861004/
[12] Ver Anaya Hernández, Luis Alberto: "Las relaciones de los judeoconversos portugueses de Holanda con los de Canarias y América a través de su correspondencia", arculo citado en la nota 5.
[13] Archivo de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Guanabacoa (Cuba), Libro de Bautizos de Blancos n.º3, partida 20, folio 258.
[14] Sobre este tema, para empezar pero también ampliar conocimientos, recomiendo leer "La emigración canaria a América a través de la Historia", arculos del profesor Manuel Hernández Gonlez publicados en la revista Bien me sabe a partir del n.º 177 (2007). A día de hoy (28-10-2017), se pueden leer en internet, todos juntos, en http://www.gobiernodecanarias.org/educacion/culturacanaria/emigracion/La_emigracion_canaria.htm.




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