lunes, 31 de octubre de 2016

ONOMÁSTICA MORISCA: HUELLAS DE LA EXPULSIÓN DE LOS MUSULMANES DE AL-ANDALUS (SIGLOS XVI-XVII)




ONOMÁSTICA MORISCA: HUELLAS DE LA EXPULSIÓN DE LOS MUSULMANES DE AL-ANDALUS (SIGLOS XVI-XVII)[1] 



Maravillas Aguiar Aguilar
Instituto Universitario de Estudios Medievales y Renacentistas
Universidad de La Laguna
maguiar@ull.edu.es

«He resuelto que se saquen todos los Moriscos
de ese Reino y que se echen en Berbería».[2]




Preliminar

En la Historia de España hay dos nombres de otros tantos grupos humanos que distinguen drásticamente dos momentos históricos, son los términos mudéjar y morisco.
El término mudéjar (que deriva del árabe mudaŷŷan, que significa doméstico o domesticado) designa a los musulmanes habitantes de al-Andalus que permanecieron en territorio conquistado por los cristianos y que quedaron bajo su control político durante la Reconquista. Mudéjares era el nombre usado para los musulmanes del Reino de Castilla, en Aragón se les llamó moros y en Valencia sarraïns.
Morisco es el nombre que se le dio a los musulmanes de al-Andalus que fueron obligados a convertirse al catolicismo tras la publicación de la Pragmática de conversión forzosa de los Reyes Católicos del 14 de febrero de 1502. Desde 1526 en el caso de la Corona de Aragón.
La mayor población morisca se concentraba en el Reino de Granada hasta los años setenta del siglo XVI. Tras la Rebelión de las Alpujarras (1568-1571) unos 80.000 moriscos granadinos fueron deportados hacia Extremadura y otras zonas de Andalucía.
El Reino de Valencia concentraba el segundo gran grupo de moriscos, que suponía un tercio de su población.
Menos de un cuarto de la población del Reino de Aragón era morisca. No hablaban ya el árabe, al contrario de los moriscos granadinos y valencianos.
La lengua árabe tuvo un fuerte carácter identitario para los moriscos. La pervivencia de la onomástica morisca es una de las principales señas de identidad de este numeroso grupo de musulmanes que fueron expulsados de España y que fueron los antepasados de los actuales descendientes de moriscos en Marruecos, Argelia, Túnez y otros países.




Bautizo de moriscas. El sacramento del bautismo fue obligatorio para los mudéjares a partir de 1502. Bajorelieve de Felipe Bigarny en el sotobanco del retablo mayor de la Capilla Real de Granada. http://personal.us.es/alporu/histsevilla/moriscos.htm


  

Los moriscos en Levante (1609) según T. Halperin, Un conflicto nacional: moriscos y cristianos viejos en Valencia.

El nombre morisco[1]

Los moriscos, como musulmanes que eran, recibieron un nombre islámico y árabe el séptimo día de su nacimiento.

El nombre árabe

El origen de los nombres árabes es variado.
·      Nombres preislámicos: aquellos que ya existían antes de la llegada del Islam. Ḥasan (el bello, el bueno), cAlī (el alto), cUtmān, Yazīd (que aumenta), Sucād…
·  Nombres islámicos: se hicieron muy populares respecto a los nombres preislámicos. Muḥammad (alabado),
·         Nombres cristianos: nombres de los árabes cristianos.
·         Nombres hebreos: nombres hebreos de los árabes judíos.

En época clásica, el nombre de una persona podía estar compuesto hasta por cinco elementos diferentes.
·      Kunya o nombre patronímico, compuesto por las palabras abū (‘padre de’ para hombres) o umm (‘madre de’ para mujeres) seguido del nombre del primer hijo varón, si lo hay. Si no lo hay, la kunya podía construirse de forma ficticia.
·         Ism o nombre personal, es el nombre de la persona propiamente dicho.
·       Nasab o genealogía, que se compone de los nombres que forman la cadena de antepasados. El nasab se forma mediante la aposición al nombre de la persona de las palabras ibn (‘hijo de’ para los hombres) y bint (‘hija de’ para las mujeres), seguido del nombre del padre (en relación de anexión). La cadena puede seguir con el nombre del abuelo, del bisabuelo, etc… hasta remontarse a los antepasados más remotos, conocidos o pretendidos. En el uso corriente el nasab se reduce al nombre del padre.
·       Laqab o apodo, alaba o ridiculiza. Hace referencia a una cualidad positiva o negativa que le hace ser conocido. Suele ir en aposición detrás del ism o del nasab, si lo hay.
  • Nisba o nombre de origen, señala el lugar de origen (geográfico o étnico) del individuo. Se usa en aposición y precedido siempre del artículo.


Pero su onomástica originaria sufriría un cambio radical a partir de la Pragmática de Conversión Forzosa de 1502, que cerraba la etapa mudéjar durante la cual algunos optaron por la conversión al cristianismo, pasando éstos a ser denominados “cristianos nuevos de los viejos” como distintivo frente a los “cristianos nuevos” convertidos a resultas de la mencionada Pragmática.

La obligada conversión al cristianismo supuso la imposición en el bautismo de un nombre cristiano y castellano. A partir de ese momento los musulmanes convertidos por obligación al cristianismo adquirieron una nueva identidad, eran “cristianos nuevos” con onomásticas cristianas y castellanas. 

Veamos algunos datos referentes a varias identidades moriscas.
·         Nombres propios: Ali, Alonso, Álvaro, Andrés, Antón, Bartolomé, Bernardino, Cristóbal, Diego, Domingo, Fernando, Francisco, Gabriel, García, Ginés, Gómez, Gonzalo, Hernando, Jerónimo, Jorge, Juan, Lope, Lorenzo, Luis, Martín, Miguel, Pedro, Rodrigo, Sebastián.

Los nombres más frecuentes son Alonso (en algunos casos Alfonso), Francisco y Juan, en tanto que Domingo, Jerónimo y Jorge, entre otros, sólo aparecen una vez. Llama la atención el hecho de que un cristiano nuevo se llamase Ali, ya que se trata del nombre (ism) musulmán cAlī, pero sobre todo que pudiera conservarlo y usarlo en 1550, año en que fue llamado a declarar, aunque cabe la posibilidad de que el escribano olvidara hacer constar el nombre cristiano.

·         Apellidos: Como en el caso del nombre propio (ism), los demás componentes de la antigua onomástica árabe (nasab, nisba, laqab, y kunya) de los “cristianos nuevos” fueron sustituidos por apellidos castellanos (patronímicos, gentilicios, topónimos, apodos, oficios, etc.) pero también se conservaron muchos árabes. En muchos casos adoptaron el nombre de su señor o de un cristiano al que estaban unidos por relaciones de protección o dependencia.



Veamos por separado algunos apellidos castellanos y árabes de los “cristianos nuevos”. 
·         Apellidos castellanos: Abeja, Algorxoso, Arrea, Ayala, Baeza, Ballestero, Benavides, Benegas, Bernal, Busto, Campoy, Canastón, Cárdenas,  Castillo, Chinita, Cózar, Faxardo, Fragoso, García, de Haro, Guzmán, Jaén, Lasso, Linares, López, Luxán, Mariote, ¿Maris?, Marzo, Mediano, Medrano, Mendoza, Mercado, Miras, Monteagudo, Morales, Morata, Náj/xera, Navarro, Narváez, Ortiz, Pérez, El Pupa, Rael, Ranzel,  Raya, Rodríguez, Salcedo (Saçedo), Sánchez, Soler, Teruel, Tojón, Vargas, Velasco, Vera, X/Jiménez, Zaratán. Los más frecuentes son Faxardo (Fajardo), García y López.

Abellán, Alarcón, Albarracín, Aledo, Alicante, Almaraz, Alloza, Baena, Baeza, Ballestero, Bara de rey (Baladerrei), Baza, Belmonte, ¿Bima?, Caballero, Campoy, Castilla, Castillo, Chacón, Chinchilla, Cuesta, El Perdital, Enrique (Anrrique), Fajardo (Faxardo), F/Helices, Fernández, Ferrón, García, Gayas, Guevara, Gómez, González, Guzmán, Hernández, Hidalgo, Lara, Leiva, León, Leonés, Liria, Lisón, López, Luna, Málaga, Maldonado, Martínez, Melgares, Méndez, Meseguer, Montalbán, Monteagudo, Morales, Morata, Peñafiel, Pérez, Ponce, Quintana, Ramírez, Raya, Reverte, Rodríguez, Ruiz, San Mateos, Sánchez, Santiago, Señor, Sepúlveda, ¿Tajo?, Tíjola, Ureña, Velasco, Viamonte, Yngles.


·         Apellidos árabes: Aboquedar, Adulhatit, Adulayque (Adulayaque),  Alaçar, Aladuli, Alaguali (Laguali), Alague, Alaiça,  Alaros, Albdari, Albejarri, Albolote (Albuluti, El Buloti, El Bolote), Alcaduy, Alcama, Alcamaino (Alcamoyni), Alcoxobri, Alexponi (Lasponi), Alfayda, Alforayad (Alfrayad), Alganisa, Almanzor, Almimi, Almotarri, Almozaqui (Almozaquir Mozaqui, Moçaquid, El Moçaqui), Alnasar, Altabux, Anduz (Handuz, Haniduz), El Antequeyre, Arrami, El Asis (Elasis), Azair, Azamar, Azerquele, El Bahon, Balalauli, El Barromi, El Batán, El Bayri (Beyri), El Bejerri (El Bexari, Albexayri), Beyiçora (Beyizohora, Beyoçohora), El Borçoni (Albalçon, Elvarçon, Barçoni), El Budut, Caymona, El Chamarini (Hamarini), El Chilichi, Coraymeda (Curaymeda), El Cotriçi (El Totrizi), El Dabdar (Alabdar), Demiz (Aldamiz), El Dozayad, Durgani,  El Fahar, El Falfel, Fat, Foraya, Françi, Galiz, El Godari (Godayri), El Hadid, Haken, Hamo, Laudaque, El Mahadi, Marzor, Mayen Mozayahad, El Mohini (Molini),  Mozcorroz, Mudad, Nafar, El Niajal (El Najal), Oleilas, Omar, El Oraygaz, Quexuel, Ramin (Rami), Tanaz, El Taverna (Taverni), El Terçi (Terzi),  Togeyen (Tugeyen), Tufa, Venzada, Xarque, Xibi, El Xohodar, Xorayque (Axorayque), Yaçid, El Yntiel (Mitiel), Zaxor (Zaçor).

Abenbez, Abdaladi, Abdelmelqui, Abenaudala, Abixalid (Avoxalilifi, ¿Avoxalvi?), Agre, Albeiteiri (Alveitar, Alvetari), Albuheres, Alcaravaqui (Alcarabaqui, El Caravaque), Alcuçuli, Alcutive (Catubi), Aldoayaz, Ale Beytafel, Alaçarin, Alahaçari, Alfolix, Alforahoxi, Ali Zaratan, Alquiradi, Alsoluxo, Alwanir (Alwani, Labani), Alloza (Alloça), Amimi, El Anaguar, Axir (Agir, Laxir), Azam, El Begeri, El Beni, Benxami (Abenzami, Abenxami), El Cachupi, ¿C/Çadam El Rair?,  Cahelil (Caelil), El Cantori, El Carfi ( El Cafin, El Çarfin), Çelemin (Zelemin), Çullima, Demid, Fadal, Farzon (Farçon), El Fi/elimi, El Forruchel (Furrichul), El Frad, El Gaful (El Gafuel), Fotox, Ganel, Gimiel, El Gomeri, Fahara, Fata, Hacen, Hazli, Horaran, Lauxeti, Louxer (Lauxer), El Marrup, Mançor, Menzuroz, Merini, El Mixar (Mizar), Mofaris (Mofafis), El Nayar, Qasim, Quirate, Quiraz, El Rami, El Taçi, Tarte, ¿El Tayuil?, Veragui, Xataf, El Xabali (Xavali, El Jabali), El Xenigi, Yaçid, El Ynan, Zalan.

·         Apellidos castellanos y árabes: Almozaqui (Almoraquir) de Guebara, Benavides (Venavides) Azerquele, Fajardo Almotarri, Garcia Faybar, Linares Alfayda, López Almimi, Raya Ramin, Navarro El Oraygaz, Sánchez El Borxomi, Ximenez Haquen.   Baena Hacen, Campoy Celemin, Castilla Hazli, Castillo Adelmelqui, Fenández Alahaçari, Fernández Çelemin, Gómez ¿Lirile?, H/Fernández de Axir (Laxir), Hernández El Mistrill (Mistrid), Hernández Veragui, Hidalgo Quiraz, Leonés Aldoayaz, Lisón Amimi, López de Mendoza Abenaudala, Martínez Cahelil, Méndez Tarte, Morales Benxami,  Ponze Menzuroz, Ruiz El Mix/zar, Sánchez Gimiel, Santiago El Frad, Sebastián ¿Agre?.



En muchos casos, el reconocimiento en los documentos (pleitos, herencias, dotes) de algunos nombres árabes entraña mucha dificultad debido a las deformaciones de los fonemas árabes al adaptarlos a los grafemas latinos. No obstante, hay algunos fácilmente reconocibles en los que se aprecia la correspondencia con uno de los elementos de la tradicional onomástica árabe. Entre los que ofrecen una clara interpretación se encuentran los siguientes ejemplos.

Abenaudala < Ibn cAbd Allāh, patronímico (nasab).

Albeitari < al-Baytārī, “veterinario, herrador”, oficio (laqab).

Albuluti (y sus variantes) < al-Ballūṭī, “de Albolote”[2], gentilicio (nisba).

Alcaravaqui > al-Qarabāqī, “de Caravaca”, gentilicio (nisba).

Almanzor (y Mançor) < al-Manṣūr, sobrenombre (laqab).

Arrami (y su variantes Ramin, Rami y El Rami) < al-Rāmī, “arquero”[3], oficio (laqab).

Azarquele > Al-Zarqālī, sobrenombre (laqab).

El Antequeyre < al-Antaqayrī, “de Antequera”, gentilicio (nisba).

El Batán < and. Al-Baṭṭān “el batanero”, oficio (laqab).

El Cantori < al-Qantūrī, “de Cantoria” (nisba).

El Gomeri <al-Gumārī (nasab).

El Hadid < andalusí granadino ḥaddīd < clásico ḥaddād,  “herrero”, oficio (laqab).

Hacen < Ḥasan, nombre propio (ism).

Haquen < Ḥakam, nombre propio (ism).

El Javali (Jabali, Xabali) < al-Ŷabalī, “del monte, montaraz”, sobrenombre (laqab).

Omar < cUmar, nombre propio (ism).

Qasim < Qāsim, nombre propio (ism).

Yaçid < Yazīd, nombre propio (ism).




·         Otras señas de identidad: Además de los nombres y apellidos y la condición de “cristiano nuevo”, en las fuentes escritas figuran otros importantes elementos que perfilan y definen la identidad de los testigos como son el lugar de nacimiento y vecindad, el oficio y la edad.

a) Lugares de nacimiento y vecindad: En escasas ocasiones se indica el lugar de nacimiento -Baza, Huércal, Líjar, Lubrín, Purchena, Serón, Vera-, sin embargo, siempre aparece el nombre del pueblo, villa o aldea de residencia. Casi la totalidad de los lugares citados pertenecen a la provincia de Almería.

Alboloduy, Almócita, Alsodux, Antas, Arboleas, Armuña, Baza, Benahadux, Benimina, Benizalón, Caniles, Canjáyar, Cantoria, Cartaloba, Cóbdar, Cuevas, Gádor, Granada, Íllar, Instinción, Lubrín, Lucainena, Maracena, Marchena, Mojácar, Olula, Pechina, Portilla, Purchena, Quiciliana, Rioja, Santa Cruz, Santa Fe, Serón, Sorbas, Tabernas, Tahal, Tíjola, Turre, Urrácal y Vera.

Albox, Alcudia, Alhabia, Arboleas, Armuña, Caniles, Castro, Chercos, Cuevas, Galera, Granada, Huércal, Líjar, Lubrín, Olula, Orce, Overa, Purchena, Serón, Sierra de los Filabres, Sierro, Sorbas, Tahal, Tíjola, Urrácal, Vélez Blanco, Vélez Rubio, Vera.

b) Oficios: Entre los oficios de los testigos de ambas partes del pleito son frecuentes los de labrador, ballestero de monte, herrero, albañil, hilador de seda, mercader, tendero, arriero y pastor. También hay referencias a cargos de cierta autoridad, como el de alguacil, desempeñado por alguno de ellos: Bartolomé de Ayala, vecino y alguacil de Baza (durante 15 días), nombrado por Diego de Ayala, corregidor de Baza (PV, año 1518). Fernando del Castillo, vecino y alguacil de Olula (PV, año 1518). Pedro de Alloç/za, vecino y alguacil de Huércal (PL, año 1511, 1512, 1528). Juan Chacón, vecino y alguacil de Arboleas (PL, año 1512, 1528).

c) Rasgos raciales: por ejemplo, los rasgos raciales de los testigos negros, Pedro de Ali Zaratan, negro, vecino de Purchena (PL, año 1550) y Pedro de Aledo, esclavo negro, vecino de Purchena (PL, año 1558), cuya identidad incluye su condición de esclavo.

d) Edad: En cuanto a la edad, destaca la longevidad de los testigos en general, entre ochenta y noventa años. Sus testimonios directos, principalmente en los años 1511, 1512, 1528 y 1534, resultaban muy valiosos porque solían remontarse a la última etapa del reino nazarí. Igualmente, valorados eran testimonios de referencias de familiares y viejos. Merece ser destacado, el caso del testigo Gómez Fajardo, vecino de Huércal, que tenía 118 años cuando prestó declaración en 1534.

e) Otros datos: Igualmente cabe añadir a los datos de identidad mencionados la condición de aljamiados, es decir, personas conocedoras del romance, de dos testigos, Maese Domingo, vecino de Cuevas (PV, año 1512) y Francisco Faj/xardo, natural de Huércal y vecino de Granada (PV, año 1559).

Además de lo expuesto, las declaraciones de los testigos ofrecen abundante información sobre parientes y amigos que ayudan a enriquecer y perfilar su identidad como individuos. Son frecuentes las alusiones a sus padres, hermanos, tíos e incluso abuelos, con indicación en varios casos de sus nombres árabes y musulmanes, así como los oficios y cargos que desempeñaron en “tiempo de moros”.

Relación de algunos de los mudéjares de Ayelo en un documento de 1492. Archivo del Reino de Valencia, sección Mestre Racional, libro nº 11780. Foto de Fernando Goberna http://historiadeaielo.blogspot.com.es/2010/07/los-moriscos-de-ayelo-ii.html.



Un ejemplo

El nombre del morisco Aḥmad b. Qāsim al-Ḥaŷarī Bejarano al-Afūqāy es un claro ejemplo de la rica variedad de eventos y vivencias, comenzando por su nombre que se documenta de varias formas distintas.
            1. Su nombre en árabe y grafía árabe: Aḥmad b. Qāsim b. Ahmad al-Faqih Qasim b. al-Šayj al-Ḥaŷarī al-Andalusī.
            2. Su nombre en grafía latina: Ehmed ben Qasim Bejarano.
            3. Su nombre en español: Miguel de Ayala.
            4. El nombre que refieren los cronistas magrebíes al-cAyyašī (m. 1726-1727) y al-Ifrānī (m. 1738-1739), al ocuparse de la época de Muley Zaydān: Abū al-cAbbās Aḥmad Afūqāy (o Afūgāy, el Abogado)[4] al-Andalusī[5].

¿Quién fue de al-aŷarī Bejarano?

Al-Manūnī y Sarnelli sitúan el nacimiento de al-Ḥaŷarī Bejarano en Láchar (ár. Aḥŷar), localidad cercana a Granada[6]. Wiegers en cambio sostiene que nació en la localidad extremeña de Hornachos[7]. Bernabé no está de acuerdo y sugiere que pudo nacer en un posible pueblo denominado "al-Ḥaŷar al-aḥmar"[8]. La fecha de su nacimiento tampoco se conoce con certeza. Debió nacer en torno a 1560-1570. En el capítulo XIII del ms. al-Azhar nº 307014 del Kitāb nāṣir al-dīn calà-l-qawm al-kafirīn se documentan datos sobre al-Ḥaŷarī niño y la anécdota de cómo aprende con una anormal rapidez a leer el árabe[9].

«Entre las cosas con las que Allah me ha agraciado cito el amor por la lectura del árabe. Tras pasar cinco años aprendiendo a leer Aljamía [romance] -tendría entonces unos diez años- vino a nuestra casa un hombre devoto [sālih], primo [hermano] de mi padre, que sabía leer árabe y le rogué que me escribiese las letras del alfabeto [árabe]. Lo hizo y las aprendí deprisa. Mis padres temían mucho que se supiera que yo podía leer árabe, a causa de las duras penas infligidas por los cristianos [léase: la Inquisición] a quien llegaban a saber que se interesaba por los libros árabes.
La segunda vez que vino el primo [hermano] de mi padre a nuestra casa, le dije:
- Señor mío, ya conozco las letras árabes y sé distinguir entre ellas. Ahora, ¿por qué no me enseña a leerlas?
- Para eso, tienes que venir a mi casa...- me contestó.
Cuando fui [a su casa], sacó un papel en el que estaban escritas las letras del alfabeto siete u ocho veces. Primero con una nasba/fatha, segundo, con una khafda/kasra, tercero, con una raf3a/damma, luego con nasbatayn/fathatayn, luego con khafdatayn/kasratayn, luego con raf3atayn/dammatayn, luego con sukun. Leía cada letra y me decía ésta se pronuncia con nasba, como ba, ta; entonces, yo repetía tras él, hasta dominarla y concebirla. Luego las letras con la khafda/kasra, y así hasta terminar todas las letras. Había en el papel los nombres, entre otros, de frutas. El "sheikh Salih" (primo hermano) estaba empeñado en tejer lino y, sin detenerse, me enseñaba a pronunciar y corregía. Al acabar de leer todos los nombres (sustantivos), me puse a leer un poema compuesto en lengua vulgar (dialectal) incluido en el papel.
Me fui a casa contentísimo con el don de Allah, con grandes expectativas y profunda gratitud por Su Gracia. Ya se dijo: "Sé agradecido a Allah más a través de tu fe que de tu vivir". No es ningún secreto que mi conocimiento de la Aljamía me ha facilitado mucho la lectura del árabe. Tampoco lo es que el hecho de aprender yo a leer en un sólo día sea un don y un éxito concedidos por Allah, Grandioso y Altísimo Sea Con la gracia de los andalusíes, como ya señalé en mi "Rihla" (relato de viaje), Allah facilita la tarea a la gente del conocimiento según sus propias circunstancias. Puesto que se ha hecho difícil utilizar las tablas [de madera típicas utilizadas tradicionales] para aprender árabe, uno recurre ahora al papel, leyendo/aprendiendo su contenido para luego esconderlo en un lugar seguro. Fui a ver a mi padre -que Allah le acoja en Su Misericordia- y le dije que sabía leer árabe.
- ¿Y eso?, me preguntó.
- Toma el papel y te voy a recitar.
Declamé primero los nombres/sustantivos y, luego, recité el poema.
- ¡Vete de aquí! Me has oído a mí recitarlo y dices que está en el papel.
- Te lo juro por Allah Magnánimo.
Se lo juré no sé cuántas veces, pero no había manera de hacerle cambiar de idea, hasta que vino a nuestra casa su primo (hermano), que le dijo: "Allah le ha abierto [a tu hijo] el camino del éxito."»

El sínodo de Guadix de 1554 había articulado una serie de medidas para erradicar toda memoria cultural que distinguiera a los moriscos de los cristianos.

«Quedaba prohibido hablar, leer, escribir, hacer contratos o tener libros en árabe. Quedaban prohibidas las costumbres, nombres y sobrenombres, vestidos, fiestas, zambras y baños moriscos, e incluso el tener esclavos de los que, en su caso, podrían recibir doctrina, pues eran en su mayoría berberiscos. Se proyectaba también, una vez más, que los hijos de moriscos notables serían llevados a Castilla la Vieja y educados allí, fuera de su marco familiar.»[10]

 Vivió en Madrid, donde un médico morisco le enseñó a leer árabe, el árabe lo conocía como lengua hablada[11]. En 1590, encontramos a al-Ḥaŷarī Bejarano al- Afūqāy al servicio del arzobispo de Granada don Pedro de Castro y Quiñones (1534-1623), fundador de la Abadía del Sacromonte. Tuvo que ver con el pergamino que se encontró en la Torre Turpiana y con los Plomos del Sacromonte. En 1590 parece que examinó algunos de los Plomos[12]. El Outmani ha planteado la hipótesis de que probablemente Bejarano se reunió al menos una vez con Benito Arias Montano.
El morisco Bejarano se embarca en 1599 en el Puerto de Santa María hacia el puerto de Mazagán. De allí viaja a la corte de Aḥmad al-Manṣūr, en Marrakech, donde llega en julio del mismo año, permaneciendo varios años desarrollando funciones de secretario y de traductor de documentos diplomáticos y de textos eruditos de diversa temática. Fue el secretario e intérprete de Muley Zaydan desde 1608[13].
En 1611 viaja a Francia en misión diplomática con el encargo de defender los intereses de los moriscos refugiados en Francia dado que muchos habían embarcado en puertos galos hacia Marruecos y habían sido despojados de sus bienes a bordo. Ya en tierras francesas, Bejarano pasa días en París, Burdeos y Saint-Jean-de-Luz, culminando su misión con éxito. De Francia se dirige a las Provincias Unidas de los Países Bajos, embarca en Le Havre hacia Amsterdam, territorios con los que Marruecos mantenía buenas relaciones diplomáticas y comerciales. Permanece allí entre junio y septiembre de 1613 desarrollando una actividad diplomática de alto nivel, consistente en encuentros con eruditos (como Erpenius) y con representantes de la comunidad judía española y portuguesa. Es recibido por el Príncipe Mauricio I de Nassau-Orange en varias ocasiones, teniendo en la agenda de discusión la posibilidad de aliarse contra España por la cuestión de la expulsión de los moriscos. Estos viajes aparecen descritos por el propio Bejarano en su Kitāb nāṣir al-dīn calà-l-qawm al-kafirīn. De vuelta a Marrakech, continúa con su puesto de secretario e intérprete durante los reinados de cAbd al-Malik (1627-1631) y al-Walīd (1631-1636). Se traslada en algún momento a Túnez, donde aún traduce alguna obra, falleciendo en 1648.

Decíamos al comienzo de esta charla que la pervivencia de la onomástica morisca es una de las principales señas de identidad de este numeroso grupo de musulmanes que fueron expulsados de España y que fueron los antepasados de los actuales descendientes de moriscos en Marruecos, Argelia, Túnez y otros países.

Sin duda, a la hora de estudiar los orígenes de muchos apellidos de la población canaria y americana es imprescindible tener en cuenta la aportación morisca.



Bibliografía

Aguiar Aguilar, Maravillas, “Los moriscos en la encrucijada política y científica de la Europa Moderna: la pervivencia de una minoría”. Ponencia por invitación en el Congreso Internacional “Descendientes moriscos y sefardíes entre la Legislación Española y el Derecho Internacional” (Rabat, 22-23 abril 2016). Inédita.
Arcas Campoy, María, "Los cristianos nuevos de la zona oriental del Reino de Granada (s. XVI). Onomástica y otras señas de identidad", ponencia presentada en el Congreso Internacional Descendientes moriscos y sefardíes entre la Legislación Española y el Derecho Internacional (Rabat, 22-23 abril 2016).
Barrios Aguilera, Manuel y García Arenal, Mercedes, Los Plomos del Sacromonte. Invención y tesoro, Zaragoza, 2015.
Bernabé Pons, Luis F., Los moriscos: conflicto, expulsión y diáspora, Madrid, 2009.
Caro Baroja, Julio, Los moriscos del Reino de Granada. Ensayo de historia social, Madrid, 1957.
Domínguez Ortiz, A. y Vicent, Bernard, Historia de los moriscos. Vida y tragedia de una minoría, Madrid, 1978.
Epalza, Míkel, Los moriscos antes y después de la expulsión, Madrid, 1992.
García Arenal, Mercedes y Wiegers, Gerard (ed.), Los moriscos: expulsión y diáspora, Zaragoza, 2013.
T. Halperin, Un conflicto nacional: moriscos y cristianos viejos en Valencia, Valencia, 1980.
Labarta, Ana, La onomástica de los moriscos valencianos, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1987, aunque centrada en la región de Valencia.
Lapeyre, Henri, Geografía de la España morisca, Zaragoza, 2009.
Marañón, Gregorio, Expulsión y diáspora de los moriscos españoles, Madrid, 2004.
Molénat, Jean Pierre, “L’onomastique tolédane entre le XIIe et le XVe siècle. Du système onomastique arabe à la pratique espagnole moderne”,  en L’Anthroponymie. Document de l’Histoire Social des Mondes Méditerranéens Médiévaux (Actes du colloque internatianal organicé par l’École Française de Rome, 1998), Roma, 1996, pp. 167-178.
Schimmel, Annemarie, Islamic names, Edimburgo, 1989.
Thomas de Antonio, Clara Mª, “El nombre propio en la lengua árabe”, Miscelánea de Estudios árabes y hebraicos, 38 (1) (1989-1990), 337-357.
Yehoshua ben Haim haYerushalmi y Zachary Kessin, “Jewish Names in the World of Medieval Islam”. Publicación online (2002-2003): https://www.s-gabriel.org/names/yehoshua/jews_in_cairo/

Halperin:


Este trabajo forma parte del proyecto FFI2014-56462-P financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad "La ciencia en Europa en torno a la Era de los Descubrimientos: la construcción de un nuevo enfoque del saber en Astronomía y Navegación (textos árabes, latinos y españoles)".

Fragmento del texto del bando de expulsión de los primeros moriscos, los sarraïns del Reino de Valencia (22 de septiembre de 1609).

[1] Véase 1) María Arcas Campoy, "Los cristianos nuevos de la zona oriental del Reino de Granada (s. XVI). Onomástica y otras señas de identidad", ponencia presentada en el Congreso Internacional Descendientes moriscos y sefardíes entre la Legislación Española y el Derecho Internacional (Rabat, 22-23 abril 2016); 2) Ana Labarta, La onomástica de los moriscos valencianos, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1987, aunque centrada en la región de Valencia; y 3) Jean Pierre Molénat, “L’onomastique tolédane entre le XIIe et le XVe siècle. Du système onomastique arabe à la pratique espagnole moderne”,  en L’Anthroponymie. Document de l’Histoire Social des Mondes Méditerranéens Médiévaux (Actes du colloque internatianal organicé par l’École Française de Rome, 1998), Roma, 1996, pp. 167-178.
[2] Probablemente es gentilicio, de Albolote, población cercana a Granada surgida en la etapa nazarí.
[3] En algunos casos aparece seguido del término castellano “ballestero”, indicando el oficio.
[4] Sobre este apelativo véase L. F. Bernabé, "Una nota...", 125.
[5] Véase C. Sarnelli, "Lo scrittore...", 602; G. Wiegers, "A life between...", 90-91; E. Lévi-Provençal, Les historiens des chorfa. Essa sur la littérature historique et biographique du XVIe au XXe siècle, París, 1922, 100; M. Razūq (ed.), 5, n. 1.
[6] C. Sarnelli, "Lo scrittore...", 598.
[7] G. Wiegers, "A life between...", 95-97.
[8] L. F. Bernabé, "Una nota sobre...".
[9] I. El-Outmain, "Al-Haŷari Bejarano & Arias Montano" (2009). Disponible en línea en el blog Los moriscos de Túnez < http://moriscostunez.blogspot.com.es/2010/02/al-hayari-bejarano-arias-montano.html>. URL del documento <http://www.ucm.es/info/especulo/numero43/bejarano.html>. Consultado el 08/08/2015.
[10] <http://www.materialesdehistoria.org/1609_2009/cronolog%C3%ADa.htm>.
[11] M. García Arenal, F. Rodríguez Mediano y R. El Hour, Cartas marruecas: documentos de Marruecos en archivos españoles (siglos XVI-XVII), Madrid, CSIC, 2002, 40-41.
[12] G. A. Wiegers, "The 'Old' or 'Turpiana' Tower in Granada and its Relics according to Ahmad b. Qasim al-Hajari", Res Orientalis, 8 (1996), 193-207.
[13] L. P. Harvey, "The Morisco who was Muley Zaidan's spanish interpreter", Miscelánea de estudios árabes y hebraicos. Sección Árabe-Islam, 8 (1959), 67-97. <http://hdl.handle.net/10481/33560 >